La práctica de Yoga

Entre millares de hombres quizás uno busca la perfección. Y entre millares de estos que buscan la perfección, quizás uno me conoce en verdad. – 7.3 Bhagavad Gîtâ

Para obtener una experiencia directa del yoga, debes comprometerte con una práctica metódica.

El yoga es más que una filosofía. Se asienta sobre la base sólida de la filosofía, pero es una ciencia experiencial. Para obtener una experiencia directa del yoga, debes comprometerte con una práctica metódica. Sin embargo, antes de emprender la práctica del yoga, primero debes cumplir algunos requisitos previos. Solo entonces tendrás un viaje auspicioso y productivo.

El requisito previo más importante es que debes saber por qué quieres practicar yoga. Cuanto más claro sea acerca de sus metas y objetivos, menores serán las posibilidades de fracasar, ya que tendrá criterios claros para evaluar si se está moviendo o no en la dirección correcta. Esta claridad proviene de saber que hay algo que falta en la vida, hay algo que quieres tener y que no tienes. También hay algo que tienes que no quieres tener; quieres deshacerte de él pero no sabes cómo. Patanjali.

Cada persona se acerca al yoga por diferentes motivos pero en el fin último subyace la transformación. El cambio.

El cambio de aquello que se ve para transformar aquello que no se ve. El cambio desde lo externo hasta llegar a lo interno. El cambio de nuestro cuerpo físico que transforma lo emocional. Un trabajo profundo desde fuera hacia dentro. Practicando asanas (posturas), pranayama, concentración y meditación cambiamos nuestro cuerpo físico para alcanzar nuestra mente. A través de todo este trabajo comenzamos a estar cada vez más conscientes, más presentes. Nos hacemos uno con nuestra respiración para observar todo tal y como es, para aceptar lo que está pasando ahora, para vivir el presente y alcanzar mente y nuestros pensamientos momento a momento. Nos convertiremos en la mejor versión de nosotros mismos dejando atrás miedos, deseos, inseguridades, complejos y todo aquello que no nos gusta. La práctica de Yoga debe ser repetitiva para que sea significativa. Asistiendo dos veces a clases a la semana se producen cambios pero estos irán más lentos. Cuando aprendemos en clase lo podemos trasladar a lo diario, a lo cotidiano y entonces empezaremos a conocernos. a observarnos, a ver, a sentir aquello que somos. Somo paz, serenidad, energía, vida, alegría, confianza.

En su esencia, el hatha yoga es más que flexibilidad o fortaleza en las posturas; es el manejo del prana, la fuerza vital que mueve todos los niveles del ser. El prana permite que el cuerpo se mueva y la mente piense. Es la inteligencia que coordina nuestros sentidos y la manifestación perceptible de nuestro ser superior. Al estar más atentos al prana (y al aumentar y dirigir su flujo a través de las prácticas de hatha yoga) podemos vigorizar el cuerpo y la mente, expandir la conciencia interna y acceder a estados superiores de conciencia.

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